MAMÁ SUFICIENTEMENTE BUENA

madre felizLuego del esperado nacimiento de nuestro hijo, y durante sus primeros meses, vivimos un proceso de adaptación en el cual vamos aprendiendo como madre a acoger y satisfacer las necesidades y demandas de nuestro pequeño, y a su vez éste va aprendiendo a confiar en que estaremos ahí para sostener su angustia, calmarlo, alimentarlo, brindarle cariño y protección.

Mostrarles el mundo es una tarea fascinante y compleja y también una tremenda responsabilidad. Es por eso que a veces en nuestro rol de madre nos cuestionamos muchas cosas en relación a cómo criamos a nuestros hijos, dudamos de nuestras decisiones, desconfiamos de nuestro instinto materno, y nos dejamos guiar por opiniones de terceros, las que suelen desviarnos de aquello que “creemos” es lo mejor para nuestros niños.

En el ajetreo diario de lo que significa ser mamá intentamos constantemente ser perfectas, buscamos un manual,  olvidamos que lo que espera nuestro hijo de nosotros no es la perfección, sino que estemos ahí  siempre y cada vez que lo necesite. Donald Winnicott, pediatra y psicoanalista inglés, dice que “una madre suficientemente buena” es aquella que sabe responder a lo que el bebé necesita, aquella que le permita a su hijo desarrollar todo su potencial en un espacio contenedor, empático y amoroso, donde pueda ser espontaneo y libre, es decir, simplemente un niño.

SER MADRESeguramente ya te habrás dado cuenta que manuales y libros no alcanzan a abarcar la complejidad de tu hijo, y que muchas veces has tenido que usar tu creatividad e improvisación en tu estilo de crianza, sea cual sea el que hayas elegido. Cada niño es un mundo y cada madre un universo con él. Una vez leí un cartel que decía: “Un niño no viene con un manual de instrucciones, viene con una madre”. Y es verdad, vamos aprendiendo junto con nuestros hijos a responder a lo que necesitan en el momento oportuno, porque lo vamos conociendo poco a poco, con paciencia, con tiempo.

Lo verdaderamente importante es que te detengas un momento para aprender a conocer a tu hijo o hija, y con esto me refiero a poder observarlo,  leerlo, escucharlo, sentirlo, amarlo. Empatizar con sus emociones es tanto o más importante que darle abrigo, seguridad y alimento. No podemos pretender ser perfectas en eso. Nos equivocaremos -y mucho- pero de esos errores siempre se saca una enseñanza, algo que nos hará cambiar el rumbo y hacerlo mejor la próxima vez.

Tú hijo no necesita una madre perfecta, recuerda que este mundo está lejos de la perfección. Lo que necesita es una madre amorosa, que contenga su pena y su rabia, que lo escuche, que lo haga reír y se ría con él, que le muestre el mundo y todo lo bueno y malo que hay en él, que le permita jugar, ser niño, crecer, desarrollarse, crear. Necesita que estés cerca y sentirse seguro.  CONFÍA EN TI con menos manuales y más instinto.Todoeduca

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