ESTOY CANSADA

LESLIE POWER LABBE

Hace más de un año que no duermo bien… Trabajar con mujeres es muy enriquecedor, pero sumamente intenso. Lo sé porque lo siento, soy una de ellas.
Ayer, almorzaba mientras respondía mails e inbox. Luego mi Clara Luna “adú adú adú” estirando sus bracitos hacia mí para que la tome. La tomo, la besuqueo y nos tendemos en mi cama. Como siempre me abre la polera y se tira en picada cual ave fuerte y poderosa frente a su presa, su leche, su “adú”.

Las mujeres que han venido a los círculos, son testigos de con que propiedad se hace dueña de su pecho, el único que siempre ha tomado. Más “adú”… Qué descanso, qué placer, que regaloneo más rico, qué encuentro más único. Me derrito de amor, me mira, va cerrando sus ojitos y se duerme. Luego de eso voy por los grandes al colegio.
Esta semana mi pollito Julián, de 5 años, no ha ido al colegio, necesita descansar de tanto esfuerzo que ha hecho por adaptarse a un ritmo loco de pre kinder. Lo pasa bien en el colegio, le gusta. Sin embargo, las pataletas son por todo y por nada, cae rendido, no alcanza a comer. Pobre cerebrito colapsado. El domingo decidí que Julián no iba a ir al colegio por unos días, es que no puedo dejar que siga estresándose. ¡Está feliz! Y ni una sola pataleta, ha vuelto a estar en calma. Dejo a mi José y me voy a regalonear con la Princesa de Pelo Largo. Nos llamaron para una sesión de fotos de una revista que van a hablar de mamás con hijas adolescentes. Conversamos, comimos galletas, nos entrevistaron y amé escucharla ¡Es tan rica!
Me están maquillando. Me duele la cabeza, es que estoy cansada. La maquilladora me pregunta si estoy apurada.
-”Si, tengo una guagua chica y le doy pecho y más que por eso, la echo de menos…”
-“Te entiendo, me pasaba lo mismo… Y cuántos meses tiene tu guagua”
-“Un año”, contesto.
Cuatro mujeres se giran con los ojos abiertos. Las miro, pero… estoy cansada. No contesto, no explico, no nada. La Princesa de Pelo Largo me dice: “Mamá viste como te miraron? ¿Qué pasa mamá? No imagino a la Clara sin su pechuga.

colechoHoy, a una de mis hermanas de vida la vendedora de la farmacia le dice que dos años de pecho es mucho, que le corte la leche y que se tome el remedio para el resfrío. También hoy, me cuentan que a una mujer con una guagua de 7 días, el pediatra le está metiendo relleno. Me duele el corazón de ver como se les priva a los seres humanos que llegan al planeta “MADRE TIERRA” de lo mejor que se les puede ofrecer. Y ojo, que me da lo mismo el tema de que si la leche materna es el mejor alimento y bla bla bla… La leche materna es el alimento natural para los humanos y punto, pero ya ni eso me importa discutir. Lo que me tiene cansada y realmente preocupada es que a los niños se les priva de placer, calor, calma, miradas. CUERPO. Se les priva de que el cuerpo de la madre los nutra, cobije, abrace, regule y satisfaga sus necesidades. Luego mamá e hijos -alejados del cuerpo- poco se encuentran, poco se conocen y poco se comunican ¿Qué le doy? ¿Qué tiene que hacer? ¿Lo abrazo o no lo abrazo? ¿Le doy o no seguridad por la noche? ¿Lo dejo llorar o no? ¿Por qué no come?
Y luego la hija o hijo… ¿Qué siento? ¿Cómo se llama eso? ¿Por qué tengo miedo? ¿Por qué me pasa lo que me pasa?

A más cuerpo con cuerpo, más puerperio y más probabilidades de alumbrar mis sombras y transformarme en mujer segura de mí misma y segura de lo que necesita mi hijo. A más cuerpo con cuerpo, más seguros y menos intrusos entran. A más cuerpo con cuerpo, todo fluye y de manera más fácil, simple, cercana, amorosa y respetuosa. A más cuerpo más placer y mientras más placer exista, más felices somos, más seguros y menos sumisos.

¿Podremos darle cuerpo a nuestros hijos? Claro que sí y nuestro cuerpo lo sabe. Pero necesitamos más mujeres que quieran cuidar de otras y que den testimonio a otras mujeres recién paridas. Mujeres que compartan su historia.

la hada oxi

Por ahora yo les dejo una: Había una vez una hadita llamada Oxi. Oxi es chiquitita, silenciosa, amorosa, baila lindo y suavecito. Cuando nace un niño, ella que es preciosa aparece. Baila y canta, mientras que con su varita mágica llena el cuerpo de la nueva madre de Oxitocina. ¿Sabes para qué? Para que te enamores más de tu guagüita. ¡Y así sucede! Las madres nos enamoramos, alimentamos a nuestros hijos, los observamos y los protegemos. Como estamos tan enamoradas queremos estar cerquita y cuidarlos mucho. Le damos vida a la maravillosa y espontánea unión entre madre e hijo. Sin embargo, tenemos que tener precaución, porque la Hadita Oxi, es tan tímida que necesita de nuestra protección. Nuestra misión es resguardarla de los monstruos que abundan y la asustan. Los monstruos que propician su escapada.  Debemos evitar que esos monstruos la miren y que sin derecho separen tu cuerpo del cuerpo de tu recién nacido.Todoeduca

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