PORTEAR A LA CLARA LUNA

Leslie PowerHay 3 conductas que hacen que mi hija Clara, de 7 meses, se sienta tranquila, en calma y segura. La primera es dormir cerquita de mí, para eso o duerme conmigo o en una cuna colecho (sin baranda pegada a mi cama); entonces cada vez que se despierta le doy la manito o le ofrezco el pecho. Luego de eso, las 2 volvemos a dormir placidamente. Lo segundo es la lactancia. Succionar mi pecho le provoca placer, sensación de seguridad y le calma el hambre y/o la sed. Y como tengo siempre mis pechos a mano, me simplifica mucho la vida, justamente porque su lactancia es a libre demanda y porque si se le antoja en el parque, le doy en el parque, simple. Lo tercero, y no menos importante,  es portearla. Un término para quienes aún no lo conocen, que significa llevarla conmigo en un portabebe (fular o mochila ergonómica).  Trabajo con ella en fular  en mi consulta, he ido a dar charlas a profesionales y estudiantes, realizo mis Círculos de Mujeres con ella, participo de seminarios, hago las compras del supermercado, le puedo dar la mano a mi hijo de 4 años, entre otra cosas. Resultado: NO LLORA. Es una guagua alegre, risueña, tranquila. Tiene todo lo que un mamífero humano  recién nacido necesita: CERCANIA y RESPETO por sus necesidades.

“No llora por que está pegada a la mamá” dirán muchos. Obvio, si esá tranquila ¡Claro que sí! La sabiduría ancestral ya lo “sabía”. Jamás una mujer se alejaría de su cría porque existen los depredadores y le puede pasar algo, por tanto siempre las madres dormimos con la guagua al lado. Antiguamente, los niños eran parte del mundo de los adultos y así era como pertenecían a la comunidad y aprendía de su entorno. Esta sabiduría de miles y miles de años, la perdimos hace unos pocos; principalmente con la utilización de la leche de vaca artificial como remplazo de la leche materna (mamifera-humana); sin entender que la leche materna, además de alimento físico es alimento afectivo y promueve un vínculo de apego. Porque cuando se da leche materna, además se da cuerpo, se da confianza, se da placer.

Leslie PowerEs extraño, porque todo eso ya se sabía. ¿En qué momento se puso en duda? La sociedad actual lo ha relativisado (como tantas otras cosas) y de esa forma, comenzaron a surgir ciertas patologías en los niños y en los adultos (depresiones, crisis de pánicos, ataques cardíacos, etc.). Una lástima, ya que no se trata sólo de un punto de vista; todo lo que aquí les comento tiene una explicación científica. Los investigadores, profesionales de las neurociencias, así lo han comprobado. Conclusión: La leche materna, el colecho (compartir la habitación) y el porteo, hacen que los bebés humanos estén más tranquilos; y al estar más tranquilos su cerebro no secreta cortisol. Es decir, no producen estrés, por tanto, el cerebro hace adecuadas conexiones sinápticas y se desarrolla bien. Seamos claros, un niño que se siente seguro durante los primeros años de su vida, desarrollará una base segura para su futuro, eso queda grabado para siempre en su cerebro y traerá como resultado: inteligencia, creatividad, autoestima, salud y placer para siempre.

Para mí y para mi hija Clara, portear nos hace bien. Sintonizo rápido con sus necesidades y se las satisfago, de esa manera ella está tranquilita y yo puedo hacer todo lo que quiero. Ofrecer cuerpo para los mamíferos humanos es placer. Placer para ella y placer para mí. Y crecer sintiendo que el mundo es lindo, principalmente bueno y placentero, hace que mi hija sienta que vivir es bueno. Mirar el mundo desde al altura de la mamá o del papá, según quien la porteé, es lindo. Dormir con el sonido real del corazón de la mamá ofrece mucha calma y sentir que el mundo huele a mamá y tiene el sonido de la voz de la mamá es pura seguridad; la misma seguridad que tuvo mientras estuvo 9 meses en el útero. Los mamíferos humanos necesitamos para sentir que el mundo es amable el cuerpo de mamá, los movimientos de la mamá, el olor de la mamá, la palabras y canciones de la mamá. Y como mamás no debemos olvidar que estamos constantemente alumbrando o siendo conscientes de nuestras sombras e historia de vida durante la crianza de nuestros hijos.Todoeduca

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