¿MADRES TALIBANAS?

talibanes ¿Buenas Madres o Malas Madres, Talibanas? Las que abortan, las que dan pecho, las que no lo dan, las que tienen cesáreas, las que tienen partos con anestesia, sin anestesia, las que paren en su casa … pareciera que todas, según el ángulo en que se nos mire, lo hacemos mal. Si tuviste a tu hijo sin anestesia, eres india. Si das pecho más de tanto tiempo eres esclava. Si tuviste cesárea eres mala. Si no das pecho, eres floja. Si trabajas en la casa eres una “mantenida”, si trabajas fuera de la casa eres una “desprendida”.
¡¡¡AY!!! Al parecer, las mujeres seguimos siendo, estemos donde estemos y en la situación en que estemos, mal tratadas.
Soy mujer, 4 hijos nacidos vivos y 3 que no nacieron.
He tenido abortos “terapéutico” (legrado aspiratorio a una “mola”) y espontáneos. He tenido 2 partos vaginales medicalizados y en mi tercer embarazo iba a parto “natural” y terminé en cesárea, luego de 24 horas de trabajo de parto, sin sufrimiento fetal. Mi cuarta hija fue un parto natural vertical.
Les he dado pecho a todos mis hijos, a unos más y a otros menos, al que más le di, por el momento es al tercero, un año y seis meses, sólo por un pecho, ya que el otro, al tercer mes, los oncólogos hipotetizaron que tenía cáncer en el pezón, “enfermedad de Paget”. Eran 9 los médicos que decían “hay que operar”, “eso se ve a Cáncer”, “la biopsia es de 1,5 cm, tendremos que cortar la areola, podemos reconstruir en pabellón.” Y al que menos le di, 8 meses, fue a mi segundo hijo.
Obtusa como he sido casi siempre, seguí mi instinto o saber interno, que me decía que deseaba continuar con la lactancia, pero segurísima también de que el dolor del pecho izquierdo era tan intenso, que no pondría más a mí hijo ahí. Me sometí a la biopsia, con el “mejor” cirujano, ese que me dijo: “Mmmmm mira si tú dices que no tienes Cáncer, te creo. Confío en la intuición de las mujeres… te voy a hacer una biopsia chiquitita” ¡Vamos!
Resultado: ¡NADA! “Proceso inflamatorio inespecífico” jajajajjajjajjajaja… Sí… jajajajjajaja, pero ahora en mi cuarta lactancia, con mi hija Clara Luna, nuevamente se ha irritado, inflamado “inespecíficamente”. Aunque, esta vez, creo tener más o menos consciente esa sombra que ocupa mi pezón izquierdo.
Bien, continué con la lactancia, por un solo pecho, ya que por la biopsia comencé a dejar de producir leche y además tenía la sutura en el pezón.
Me daba sueño, hambre, dormía siesta con mi Julián pegada al pecho. Andaba con un pecho grande y otro más chico y me paseaba por la playa con mi hijo ya de un año bien montado en mi cadera. Debo decir que nunca me he sentido más sexy en mi vida; y en plena playa tendidos los dos con el olor a mar rodeándonos, el sonido de las paletas y los demás niños dando vueltas por ahí, nos entregamos al placer del encuentro a través de la lactancia.
Si se fijan, el relato no tiene color ni olor a rosas, no revolotearon hadas, ni las sirenas que tanto me gustan aparecieron sobre una roca.
Fue doloroso, angustioso, amoroso, tierno, placentero, poderoso, normal, aburrido, intenso, rico, agotador, enriquecedor, divertido, triste, esperanzador.
Las mismas sensaciones que reconozco, ahora, con la lactancia de mi Clara. Es decir, fue y está siendo, una conducta normal de la especie humana. Nada heroico. Lo que si hay que decir, porque negarlo sería mentir, mientras se da pecho, fluyen hormonas como la prolactina, endorfinas, oxitocina, ésta última también llamada hormona del amor, de la vinculación (porque se da cuando uno lo está pasando muy bien con otro ser humano, como lo es en el caso de buen sexo) quien no amamantó, no tuvo esa hormona, quien amamantó, sí. Es un tema biológico, que no tiene la fuerza para convertir a una mujer en “mala” o “buena” madre, ya que los seres humanos somos muchísimo más que cuerpo, somos también cultura… Y si bien, conductas humanas de apego como parir, amamantar, colechar, llevar a los hijos en brazos (fulares o mochilas) fomentan el apego seguro, no lo garantizan… las dinámicas humanas son muchísimo más complejas.
¿Entonces, por qué llamarnos talibanas? si talibanas son extremistas y en los extremos están las conductas fuera de lo normal.
Sin duda, las personas que se expresan de esa forma de las mujeres que queremos dar pecho a nuestros hijos, no entienden bien los significados y los significantes de dichas palabras.
Las mujeres que queremos criar conciliando con el trabajo, abandonando el adultocentrismo, siguiendo nuestros saberes internos, no queremos ser nombradas así. Nos parece violento e injusto. Y nos preocupa que algunos pocos profesionales de la salud: pediatras, psicólogos y psicoanalistas, ginecólogos, nos impidan tratamiento farmacológico por dar pecho, nos traten de indias por parir vertical o dar pecho más de 6 meses o que nos nombren de talibanas… 
Es como que yo agrediera a todas aquellas mujeres que tienen partos vaginales, porque no pude tener a mi tercer hijo por esa vía ¡Todo lo contrario! Las admiro a todas ellas, y jamás las trataría mal. Jamás me referiría hacia una mujer que decide y puede tener partos normales como extremista, eso sería rarísimo. Partos vaginales y lactancias extendidas son conductas normales, típicas de la especie humana, que sólo hablan de salud.
¿Qué pasa entonces? Se sienten “culpables” (no suelo usar esa palabra, me carga) ¿Por no haber dado pecho?  Y entonces, ¿Además se sienten agredidas por las mujeres que  damos  leche materna porque se nos da la gana y que además promocionamos y difundimos salud hablando de gestaciones, partos y crianzas respetuosas? ¿Se sienten agredidas por nosotras? ¡Qué mal nos ha hecho el patriarcado! Y algunos feminismos y los psicoanálisis que se quedaron en la cabeza y que nunca conocieron el cuerpo y que tanto como la religión, castigaron el placer…. Como dicen por ahí,  ”el patriarcado nos jodió a todos.”
Y si alguien piensa que los profesionales de la salud que trabajamos con mujeres, crianzas, madres, padres y los aspectos perinatales, estamos imponiendo una “moda”… Uf, ahí si que no está entiendo nada de nada. Parir, amamantar y estar cerca de los niños existe desde que la humanidad, es humanidad. Y en los tiempos que corren cada mujer es libre de hacer lo que desee con su vida, ojalá siempre informándose para que las decisiones que tomen las dejen tranquilas.
Hay todo tipo de mujeres, y cada una es un universo extraordinario…  y cada una tiene sus motivos. Motivos que descubro a diario en mi consulta, y que por lo general, son tristes, difíciles, angustiosos y sombríos. Casi todas las mujeres quieren dar leche materna, pero en el encuentro con el recién nacido, el hijo, el cuerpo toma cuerpo, la vida se hace real y las sombras y luces aparecen. La soledad, la falta de apoyo, la desinformación, etc. Son factores para que una mujer no pueda, aunque lo desee, amamantar. Y lo mismo pasa muchas veces con las mujeres que no hemos podido o querido parir vaginalmente. A cada una de ellas, jamás, jamás, castigaría ni ofendería… ¡Jamás! Todo lo contrario, algunas han sido parientes, amigas y pacientes mías y lo que hago es acompañarlas y ayudarlas a sentir y pensar en lo que sucede y ha sucedido. Jamás juzgar.
Menos entiendo a hombres, profesionales de la salud, que agreden a las mujeres que estamos trabajando en promoción, prevención y tratamiento en torno a lo perinatal y que además somos madres lactantes. Escapa a mi comprensión.
Aliviémonos: DAR PECHO NO TE HACE MEJOR O PEOR MADRE, SÓLO PASA QUE HORMONAS IMPORTANTES NO ESTÉN PRESENTE, y al no estar presentes dichas hormonas, el proceso de la lactancia, vínculo, apego, se ve entorpecido o enllentecido, haciéndose más “trabajoso” y racional. Y SÓLO requieres para recuperarlo, confianza en tu cuerpo y confiar en que SOMOS MUCHAS las que estamos para sostener, entregar información y colaborar para que el proceso de vinculación a través de la lactancia se dé. Porque además, para mí no dar pecho, NO ES CULPA de la mujer, es responsabilidad total del sistema social, de la mala información recibida por algunos “profesionales” de la salud y por el mensaje equivocado y mezquino de la sociedad hacia la infancia y generoso hacia el mundo productivo. 
Mis procesos de sexualidad, embarazos, partos, abortos, lactancias no han sido fáciles y pedir ayuda a mujeres amorosas, presentes, cuidadoras, claras, ha sido crucial para avanzar por los caminos de la vida.
Dejo link interesantísimo, de una amiga española a quien admiro: http://www.tenemostetas.com/search/label/Irene%20Garc%C3%ADa  Todoeduca

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