Carla Zunino: “La Vida es Más Linda con un Hijo”

carla zunino mamáLa periodista y conductora de TVN tiene 30 años y fue mamá por primera vez hace 6 meses y medio. La esposa del también periodista Claudio Fariña es una mamá intensa y “acaparadora”, pero asegura que su su marido es un padre muy desenvuelto.  En la siguiente entrevista contó todo: su embarazo, espera y anécdotas que rodearon la llegada de Facundo

¿Cómo fue volver al trabajo? Mejor de lo que esperaba. Tenía susto de lo que iba a sentir ese día. Soy intensísima y durante el postnatal no me despegué de mi hijo. Dejarlo era durísimo después de estar tanto tiempo juntos. Pero, la verdad, es que las condiciones de mi regreso se dieron de muy buena manera y eso fue fundamental. Poder combinar trabajo y familia es algo maravilloso que no todo el mundo puede hacer. Tengo una tremenda red de apoyo que me ha hecho el regreso mucho más fácil: mi nana, marido y papás. Con esto me he acordado mucho lo que pasa con los chimpancés, porque cuando una monita es mamá, toda la comunidad trabaja para ayudarla y ella sólo se dedica a cuidar a su cachorro. El pediatra me dijo algo que me hizo mucho sentido: “es una locura quedarse todo el día en la casa tratando de encaminar y controlar a los hijos. Es más sano para él y para la madre darse espacios mutuos de crecimiento”. Creo que tiene toda la razón.

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¿Estas amamantando? ¿Cómo lo haces ahora que volviste a trabajar? ¡Sí! Gracias a Dios he podido amamantar a mi hijo sin ningún problema. Creo que las mujeres de hoy no podemos quejarnos: El mercado ofrece mil alternativas para hacernos todo más fácil. Tengo un muy buen sacaleches eléctrico (esta sí que es una buena compra cuando una está embarazada) y eso hace todo más simple. A una hora determinada de la mañana, paro de leer las noticias por un rato y me extraigo la leche. Me prestaron una especie de “cooler” donde pongo los frasquitos y así, apenas llego, congelo mi leche. Sería un crimen botarla; Por eso, es importante que se mantenga fresca.

¿Qué opinión tienes de la lactancia? ¿Tienes plazo para amamantar? Creo que es el mejor de los regalos para un hijo. Por un lado, la leche tiene un efecto inmunitario maravilloso, los niños son muchos más sanos. Por otro, el acto de “dar pecho” es increíble. A mí me sobrecoge cuando mi hijo toma con tanta habilidad su leche. Para mí la lactancia ha sido el ejemplo más claro de la perfección de la naturaleza. Lo fundamental son los 6 primeros meses, o sea, ya estamos al otro lado desde el punto de vista de los médicos. Pero a mí me gustaría llegar al año, es mi meta autoimpuesta. Dependerá de que mi cuerpo y mi hijo quieran, pero yo haré todos los esfuerzos.

MAMÁ PRIMERIZA

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Con la llegada del bebé a casa ¿Has dormido menos? ¿Cómo fueron tus primeros días de mamá? He dormido menos, pero mucho más que varias amigas que han sido mamá. En eso he tenido suerte. Facundo fue muy ordenado desde el comienzo. Siempre tomó papa cada cuatro horas, entonces me hizo mucho más fáciles las cosas.

¿Qué ha sido lo más complicado? Lo más complicado fue puntual: dos Linfangitis mamarias (algo así como Mastitis). Cuando Facundo tenía unas tres semanas tuve la primera, con fiebre, escalofríos y mucho dolor. Más allá de lo mal que me sentía, lo que más me preocupaba era comprometer la lactancia y no poder dar papa. Fue la única vez que lloré. Estaba confundida, no sabía bien qué hacer. Llamé a la matrona y me dijo una cosa, mis cercanos me decían otra,  leía otras más en Internet. Al final, en un arranque de cordura, dejé de llorar y me reté a mí misma por el colapso mental, ordené mis ideas y decidí sacarme leche no más. Unas horas más tarde ya estaba sin fiebre y sin dolor. Con esa experiencia enfrenté la segunda Linfangitis de mejor manera y sacarme leche se convirtió en una práctica habitual. Afortunadamente, nunca más tuve problemas y la lactancia se consolidó.

¿Qué ha sido lo más lindo?  Uff ¡Todo! Desde el momento en que escuché llorar a Facundo el día del parto, y antes incluso. Desde que escuché por primera vez su corazón dentro de mi panza hasta este minuto. Todo ha sido una bendición. La vida es mucho más linda con un hijo.

Uno durante el embarazo se imagina, planifica, dice muchas cosas. Pero como dicen por ahí “otra cosa es con guitarra”. ¿Cuáles son los mitos que has derribado durante estos primeros meses? Jajaja ¡Es tan cierto! Uno dice cosas que después no cumple. Antes de tener a Facundo yo era de las que decía que a las guaguas había que dejarlas llorar un poco, que no había que atenderlas inmediatamente. De alguna manera me convencí de esas teorías que dicen que si no tu hijo te va a manipular. Con Facundo al más mínimo esbozo de llanto corro a abrazarlo, cargarlo y consolarlo. Siento que ese es el instinto natural y con el tiempo mi percepción cambió en 180 grados. Cada vez que me fui cuando era más chico y lloró, volví corriendo a cargarlo, entonces sabe que no lo he abandonado. Esta es una convicción para mí. Por eso he terminado odiando teorías como las del libro “Duérmete Niño”. Las guaguas no manipulan, necesitan contención y tu hijo no es un enemigo que te quiere complicar la vida con su llanto, es un ser indefenso que necesita de ti porque no se vale por sí mismo. Ese es el gran mito que me había inventado y que derribé. En buena hora.


carla zunino y fariñaCon la llegada del bebé los ojos de la familia están todos sobre una. Los consejos de las abuelas, las opiniones de las amigas con guagua, las comparaciones, etc. Todos opinan… ¿Ha sido complicado ese proceso?

La verdad es que tempranamente aprendí que hay que seguir el propio instinto. Cuando Facu recién nació, teníamos el desafío de acoplarnos bien para la lactancia y yo como madre primeriza igual estaba media complicada. No sabía bien cómo tomarlo, cuál era la mejor posición, si estaba tragando aire o no, etc. En la clínica estaba la matrona del equipo médico y todas las matronas que hacen turno durante el día y sus ayudantes; o sea, pasaban al menos tres matronas por día a vernos. Cada una decía algo: “ponlo en esta posición que es mejor”, “creo que no está tomando bien”, “¿Probaste darle de esta forma?”, etc.  Cada comentario me confundía más. La segunda noche, cuando sentí que Facundo y yo ya nos conocíamos más, le pedí a la matrona de turno y su auxiliar que salieran de la pieza y me dejaran sola con mi hijo, que yo iba a ver cómo le daba y cómo me sentía más cómoda. Fue clave sentirme con la libertad de probar e intentar lo que me nacía de la guata, del instinto, fue un alivio gigante.  Lo que quiero decir con esto es que muchas veces ante los comentarios que confunden, hay que escuchar lo que dice el instinto. Estoy convencida de que una madre es la que mejor conoce a su hijo y que -pese a que la experiencia de otros puede aportar muchas veces- ese conocimiento es insuperable. Esa confianza en uno misma es fundamental para reducir la presión.

¿Hay algo profundo que sientas que ha cambiado en ti, con la llegada de Facundo?  Ufff… Tantas cosas! Todo es diferente desde su llegada. Mi vida se sacudió, se remeció. Creo que lo más profundo y complejo que me ha ocurrido desde que llegó a mi vida es que la muerte esta mucho más presente. Yo era de las que tomaba un avión y pensaba que si se caía daba lo mismo porque era el destino y porque todo acabaría rápido. Ahora no! Me aferro más que nunca a la vida! Todas las noches antes de dormirme, agradezco por la bendición de tener a mi hijo junto a mí, pero junto con eso, le pido a Dios que me de toda la vida que sea posible. No es algo que me angustie, ni nada por el estilo, pero hoy tengo mucha más conciencia del privilegio que significa vivir cada día y por eso, creo, aprovecho mucho más los momentos, en especial los que estoy junto a él.

¿Quieres más hijos? ¡Absolutamente! No dejaría a Facundo sin, al menos, un hermano. No me gustaría que fuera hijo único.

MAMA Y TRABAJO

carla zunino 3Según Carla Zunino, ¿Qué es lo bueno y lo malo de trabajar y ser mamá? Creo que el trabajo se vuelve algo bueno o malo dependiendo del tiempo que te signifique. Si trabajas en un horario compatible con la maternidad tiene puras cosas buenas porque el desarrollo personal, la independencia, la mente sana se traspasa también al niño y – lo que para mí es más importante aún- le das el ejemplo y le enseñas a valorar el esfuerzo, el sacrificio, el trabajo como parte fundamental de la vida.

Lo malo es el trabajo que te roba el tiempo para los hijos. Las mamás que trabajan todo el día, que llegan tarde y reventadas a la casa, probablemente no están en buenas condiciones mentales, anímicas, físicas incluso, para darle tiempo de calidad a los hijos. Se hace el esfuerzo, obvio, pero no es nada fácil. Además eso te obliga a delegar tareas a la nana, al colegio, a terceros. Creo que poder equilibrar es lo ideal y ojalá hubiese mayor conciencia social de aquello, como en los países desarrollados, donde las mujeres se van a las 4 de la tarde a la casa para disfrutar de la familia. Lamentablemente, salvo casos puntuales (como el mío), estamos a años luz.

¿Dejarías de trabajar? ¿Serías una mamá dedicada sólo a tus hijos, por opción? Creo que sí. Me parece que los hijos que se crían con sus madres son privilegiados. Ahora, de todas maneras, aunque no tuviera un trabajo estable, con empleador, horario, etc. igual haría algo como un emprendimiento o un trabajo parcial. Insisto en que me parece importante el desarrollo personal para poder estar mejor para los hijos.

Tal vez lo has respondido de alguna manera, pero crees tú que para las mujeres es muy difícil matizar trabajo y maternidad, sin dejar de lado alguna de las dos cosas. Sí, es difícil. Lamentablemente en la cultura de las empresas chilenas no está muy arraigado el concepto de la maternidad como algo positivo. Al revés, todavía persiste la idea de que la mujer es más “cacho” que el hombre porque puede quedar embarazada. Basta con ver cómo se dio la discusión de la extensión del postnatal donde muchos esgrimían que las mujeres iban a ser menos contratadas. O los costos de las Isapres, que nos castigan sólo por nuestra capacidad de parir. Creo que el nuevo postnatal ha sido un gran paso, pero falta mucho para lograr equilibrar trabajo y maternidad.

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¿Cómo es Claudio Fariña papá? ¿Ayuda? ¿Cambia pañales y despierta en la noche si es que Facundo llora o despierta? Sí. Claudio es un papá participativo y colaborador,  pese a que debo reconocer que soy una mamá bastante acaparadora. Me cuesta delegar. Pero cuando lo dejo, Claudio le cambia los pañales, lo baña, le da su compota, etc. De hecho, los sábados en las mañanas mientras trabajo, a él le toca hacerse cargo de todo y lo hace muy bien. En las noches es otra cosa. Claudio duerme a pata suelta. Creo que en estos casi seis meses debe haber despertado una cinco veces y nada más, sólo cuando Facu ha tenido alguna pataleta, alguna molestia o algo por el estilo. Las noches normales, él se desconecta con facilidad (como la mayoría de los hombres, a mi juicio) en cambio yo, estoy pendiente, con el monitor en mi velador, escuchando desde el más mínimo sonido. Eso de que las mamás nunca más duermen profundo ¡es tan cierto!

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Hay ciertos patrones que uno cuando es mamá quiere seguir ¿Qué te gustaría que Carla Mamá tuviera de su mamá? Me gustaría tener la capacidad de mi mamá para transmitirles a mis hijos seguridad. Creo que ella siempre se esforzó por hablarme de las cosas que eran importantes en la vida y estuvo atenta a darme las herramientas necesarias para desenvolverme. De hecho a ella le debo haber aprendido una de las cosas más importantes para mí: No dejarse influenciar por el resto y no hacer las cosas pensando en lo que digan los demás.

Cuando era chica, a los 6 años, empecé a  usar lentes porque era muy corta de vista. Eran  unos lentes bien gruesos, tipo “poto de botella”, lo que ya me acomplejaba. Pero lo peor fue cuando el oculista me recetó usar un parche para hacer trabajar el ojo más flojo. Andaba como una pirata, me sentía horrible. Sabía que todos se iban a reír de mí. Mi mamá, obviamente también lo sabía, entonces antes de que tuviera que ir al colegio así, me empezó a dar no sé cuántos sermones de lo que tenía que hacer si me molestaban. “Diles que no sean ignorantes, que te estás mejorando” “No permitas que se burlen”, etc. Fue tanto lo que me aleonó que efectivamente a quien osara reírse de mí, le devolvía una pesadez que nunca más le daban ganas de burlarse. En ese momento el refuerzo de la autoestima fue clave, pero creo que se extendió para toda la vida. Cuando en la adolescencia mis amigas se hacían segundo hoyito en la oreja o un tatuaje o fumaban, etc. yo nunca me dejé influenciar. Si hacía algo lo hacía porque quería, no por moda ni por seguir al resto. Esa autonomía y esa autovaloración se la debo a mi mamá que me enseño a enfrentar al resto sin complejos.

carla zunino 2¿Y de tu papá? Mi papá ha sido siempre un padre dedicado a sus hijas y en eso me he propuesto ser igual a él. Fuera la hora que fuera, siempre nos fue a buscar a las fiestas, siempre nos acompañó cuando se lo pedimos, siempre nos regaló a mi hermana y a mí su tiempo. Mi papá es un hombre que con puro amor y una paciencia infinita logró siempre hacerme sentir comprometida. Si bajaba las notas, por ejemplo, mi mamá me castigaba o me retaba. Él, en cambio, nunca me levantó la mano ni la voz, pero bastaba una palabra cariñosa y dolida para que yo sintiera que por él tenía que hacer un esfuerzo mayor. Odiaba sentir que lo estaba defraudando. Esa sabiduría me encantaría poder repetirla, aunque sé que es muy difícil porque yo soy mucho más “chispita”.

¿Cómo te gustaría que ellos te recuerden? Como una mamá intensa, profundamente entregada, muy agradecida de Dios por la bendición de tenerlos. Imperfecta, pero empeñosa, tratando de dar siempre lo mejor de mí misma para y por ellos.

En una palabra: qué es para ti la maternidad. En una palabra no. En cuatro: Estar loca de amor.Todoeduca

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