EDUCAR PARA NO CASTIGAR

imageLa jornada escolar puede ser para algunos dura, extensa y a veces difícil de llevar, tanto para niños como profesores. A estas alturas del año es habitual oír a nuestros hijos diciendo que no quieren ir al colegio. Se hace más difícil “sacarlos de la cama”, comienzan a dormir siesta (lo que antes no hacían) y en ocasiones las conductas en la sala de clase deja en evidencia un cierto hastío en los menores. Comienzan entonces los llamados de atención y las citaciones al colegio que por lo general son muy desagradables.

castigoLa Psicopedagoga Daniela Puelma Styles, especialista en el tema,  nos comenta que lo más importante es conocer las causas de ese tipo de comportamiento. Lo primero a tener en cuenta es el por qué de la actitud del niño, y esto debe ser un trabajo en conjunto de padres y profesores, ya que si no lo sabemos ni regaños verbales ni castigos tendrán efecto”, explica. “Es importante que los niños también sean parte de este proceso porque los ayudará a aprender a conocerse desde pequeños. Una actitud proactiva sería sentarse a conversar con ellos para descubrirlo en conjunto y así trabajar en una solución posible que les acomode a todos”, puntualiza.

Cabe mencionar, que los factores pueden ser diversos  y no necesariamente sólo cansancio, sino que también existen otras alternativas como el exceso de energía o las dificultades emocionales. “Hace un tiempo me tocó trabajar con un curso en el que había 2 niños con este mismo problema, hacían que la sala de clases fuera un verdadero caos y las profesoras realmente no daban abasto. Uno de estos casos era solamente agotamiento mental y otro exceso de energía”, nos relata Puelma, quien agrega que si bien las causas de esas conductas alteradas eran diferentes, la solución fue bastante similar y en ambos casos sencilla. “Luego de un tiempo comprendieron que cuando se sentían agobiados en la sala necesitaban salir unos minutos para respirar, distraerse o en el caso de exceso de energía correr un poco por el patio, y luego volvían solitos a la sala (¡sin necesidad de un adulto!)”.

castigo-fisicoUn final feliz, que claramente no se da siempre de la misma forma ni en los mismos tiempos. Consultando varias experiencias nos llamó la atención los reconocidos castigos que incluían golpes físicos al interior de los establecimientos educacionales, siendo lo más curioso en estos casos el respaldo y aceptación de los padres a este tipo de abusos. Y ojo que no nos referimos a tiempos remotos, sino que a generaciones recientes que tienen en su memoria un llamado de atención que en ocasiones incluía varillaso en manos o piernas. De ahí la importancia de conocer de antemano qué herramientas tienen los docentes para sobrellevar estas dificultades de conducta en su sala de clases.

En general, los docentes suelen utilizar un llamado de atención de forma verbal, lo que puede seguir con un cambio de puesto al interior de la sala o con la solicitud de salir al patio. Sin embargo, expertos aseguran que es fundamental que para que el alumno no repita una conducta negativa debe entender la sanción que se le entrega, sólo de esa forma se crea conciencia en él y se le incentiva a cambiar de actitud, de modo contrario damos vida a “gallitos de fuerza” que no tienen ningún sentido y son contraproducentes. Se fomenta la rebeldía del alumno e incluso se produce un rechazo al profesor que empeora la convivencia y ambiente escolar.

Lo cierto es que no existen recetas ni píldoras mágicas, sin embargo, siempre es bueno considerar la comunicación padres/profesores/alumno y así en conjunto resolver dudas e inquietudes. Finalmente es fundamental tener en consideración que como padres es nuestro deber y compromiso enseñar a nuestros hijos la manera de comportarse frente a cada situación. El prevenir incluso el mal comportamiento a través del refuerzo de las actitudes positivas del niño, puede ser una alternativa efectiva en estos casos.Todoeduca

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