LA IMAGINACIÓN UN MOTOR

pinturaCuando somos pequeños tenemos una posibilidad sin límites, al experimentar gracias a nuestra imaginación, las aventuras más profundas, entretenidas y complejas porque vemos el mundo desde nuestra propia perspectiva, según lo que hemos recorrido a lo largo de nuestros primeros años de vida. Hoy que somos adultos, ¿recuerdan cuando nos convertíamos en princesas usando la ropa de nuestras abuelas o de nuestras mamás? o ¿ cuando con una escoba de palo, cabalgábamos por miles de lugares increíbles, sólo gracias a nuestra imaginación? Desde que somos bebés fantaseamos e imaginamos. Por ejemplo, cuando el bebé se chupa un dedo está fantaseando. Sin embargo, no podemos saber qué es lo que imagina, sino hasta cuando lo vemos jugar, ya que el juego constituye la vía de comunicación en la infancia, siendo ésta la manera en que podemos ver su nivel de imaginación, lo que le sucede y cómo influye en él, además de su relación con su mundo circundante. Es por ello, que los psicólogos infantiles, trabajamos principalmente con el juego de nuestros pacientes pequeños, pues sabemos que aquello que muestran al jugar, eso que expresan, se condice directamente con lo que imaginan y fantasean respecto a  su mundo y sobre todo con el mundo que los rodea (relaciones familiares, sociales, escolares, entre otras).

tomando el teLa imaginación y su importancia en el desarrollo mental de nuestros niños, es fundamental. Cumple funciones que en principio van a reemplazar la reflexión y posteriormente, pasarán a ser símbolos de lo que quieren y pueden expresar. Es decir, en los primeros años de vida, el pequeño interpreta el mundo a través de la fantasía e imágenes, y no por medio de razonamientos lógicos como lo hacemos de adultos, es por ello que la mayor parte del tiempo, piensan mágicamente, pidiéndonos incluso a nosotros como padres que interactuemos con ese mundo fantaseado, el que en general es una visión egocéntrica y concreta de su propio mundo. Estas imágenes van concretando simbólicamente sus percepciones, en la medida que van creciendo y ya al finalizar la niñez pasan a un tipo de razonamiento lógico. Muchas veces como adultos cometemos el error de pedir a nuestros niños pequeños (por ejemplo preescolares), un tipo de razonamiento abstracto, como cuando les explicamos y les pedimos que entiendan las razones de alguna situación, tratando de hacerlos reflexionar, tal como lo podría hacer un niño de 12 años o mayor. Esta es una práctica común actualmente, y de hecho muchas veces, se constituye en motivo de orgullo para algunos padres y madres, sobre todo de quienes llegan a la consulta psicológica con los pequeños, habiéndose olvidado de que los niños no son “adultos pequeños o viejos chicos”, sino que son niños con derecho a ser entendidos y tratados como tales.

disfraz de pirataEl proceso imaginativo en la niñez, comienza en la primera infancia con percepciones e imágenes muy concretas, poco reflexivas como ya mencioné y que se caracterizan por ser individuales, cosa que podemos observar en los tipos de juegos motores y sensoriales. Los niños pequeños en principio  juegan solos, no tienen un tipo de juego social y normado como cuando van creciendo, esto se condice con el tipo imaginativo que los caracteriza. Con el paso de los años, ya entrando a la escolaridad, comienzan a tener juegos más simbólicos, más relacionados con los otros, aunque sean juguetes o muñecas, ya integran la existencia mágica de otro que participa. Los muebles, las plantas, y en general los objetos comienzan a “tener vida”, por ejemplo: “la mesa es tonta porque me pegó” (cuando se golpean en ella), pues se relacionan mágicamente con el entorno. Ya llegando a la entrada en la pubertad los juegos se tornan menos sensoriales, comienzan las reglas, lo que habla de la incorporación del mundo real en sus percepciones. La fantasía, la imaginación y el juego ahora se comparte, las relaciones con la imaginación se torna cada vez más simbólica. Ahora, se trata de “simbolizar” tal o cual situación, pudiendo ser una experiencia compartida. Los juegos pasan a ser más sociales y reglamentados, pues “jugamos a ser como si…” elevando de a poco el pensamiento hasta lograr llegar a un razonamiento más adulto que se caracterice por la abstracción.

Es de suma importancia, que como adultos, estimulemos la imaginación desde que nuestros niños son bebés, pues se ponen en juego no sólo elementos motores o sensoriales, si no también funciones cognitivas, y sobre todo, la creatividad que se relaciona directamente con la salud mental. Cuando nace el bebé, su cerebro ya comienza a realizar múltiples conexiones mentales que utilizará por el resto de su vida. Dichas conexiones si son repetidas se harán algo frecuente, y si no se estimulan será difícil que se desarrollen, pudiendo incluso desaparecer. He ahí la importancia de la estimulación temprana (0 a 3 años aproximadamente, primera infancia) pues todo lo que hagamos con ellos (cantar, jugar, hablar, caminar) estimulará su cerebro que en esos 3 primeros años se desarrolla. El darle la posibilidad de sentir sonidos, sensaciones, entre otros estímulos, aportará a su desarrollo mental; además de permitir mayor cantidad de conexiones cerebrales con lo que ayudaremos también a que sean sujetos creativos y más autónomos en la utilización de los recursos que les entreguemos como padres.MINI LOGO

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