PARECE QUE NO HA CRECIDO MUCHO.

PARECE QUE NO HA CRECIDO MUCHO.Fueron diversos los comentarios post día del niño; en la oficina, en Facebook, en la misma calle se hacía eco de la jornada del pasado domingo. Un lindo día, porque es innegable que los niños son “el alma de la casa”, pero ¿qué sucede cuando crecen? O mejor dicho ¿cuándo crecen y dejan de ser niños? No me deja de llamar la atención los comentarios de algunos padres que me decían. “quiere regalo del día del niño y pololea, el patudo”.

Porque pareciera que cuando a un adolescente le decimos “niño”, se le hiere profundamente y no da tregua a su enojo. “Yo ya estoy grande, déjame”,  es una frase común en los jóvenes.

 Sin embargo, la situación no es tan extraña. Dentro del proceso de desarrollo de la adolescencia, para nadie debiera ser novedad que los niños comienzan a cambiar de manera irregular en los distintos aspectos de su desarrollo, ya sea a nivel físico, psicológico, cognitivo, social, sólo por nombrar algunos temas.  Y claro que puede ser a veces un tanto confuso, porque si nos fijamos en su edad biológica ya debieran comportarse de cierta forma “adulta” o por lo menos tener un  mayor grado de responsabilidad en sus acciones. Lo que no necesariamente se ve reflejado en la práctica.

 Poniendo como parámetro el “Día del Niño”, por ejemplo, estoy seguro que a más de algún padre o madre puede causarle conflicto saludar a su hijo adolescente, porque: “Si ya pololea, ya no es un niño”, “si sale a carretear con los amigos y llega tarde, quiere decir que ya está grande”. Y así podría nombrar cientos de ejemplos.

 Sin embargo, y desde mi perspectiva profesional, me parece inofensivo que saludemos a nuestros adolescentes en el día del niño. Lo que sí debe ser importante sin lugar a duda es el “foco” que se utiliza al considerarlo un “niño” o el significado que el adolescente le da a ese “niño”.

 Me explico, y volviendo al ejemplo anterior, mis hijos mayores (6, 5 años)  una semana antes del día domingo ya me estaban preguntando  cuántos días faltaban para el “Día del Niño”. En el caso de los jóvenes (entre 11 a 16 años) el tema de saludar o no saludar no debe ser conflicto. Para los padres los hijos son chicos siempre, dicen. No obstante,  lo que si no puede cobrar importancia es  “el regalo”. El ser “niño” por conveniencia, por llamarlo de alguna forma. Y esto llevado a diversos escenarios.

 El tema no es el saludo en sí, sino la perspectiva con la que se vivencia ese día,  lo normal claro es que se evolucione a medida que el niño vaya creciendo, pero un regaloneo a la edad que sea, no le hace mal a nadie, ¿o no?MINI LOGO

Comentarios

Comentarios cerrados.