LO QUE HEREDAMOS.

FRESIA SOLTOFUno de los días más lindos del último tiempo fue hace exactamente un año cuando celebramos los 4 sus 40 años juntos. Hoy, son 41, y de todos éstos sólo tenemos recuerdos y orgullos. Abrazos y apegos. Vacaciones y trabajo duro. Pensamos en el regalo. Y aquí hay uno, porque escribir es barato, pero muy costoso. Cuesta tiempo y de eso hay poco. Leía un libro hace poco que hablaba de lo difícil que es criar. O por lo menos las dificultades con las que te encuentras, porque nadie te enseña. Y cuantos errores podrían haber cometido nuestros padres con nosotros. Seguramente muchos. Como los tantos que nosotros podemos cometer con nuestros hijos. Pero  es reconfortante leer a la escritora, quien dice que con esos errores hemos sobrevivido, hemos luchado para combatir manías y traumas, hemos trabajado para ser mejores. Somos personas de bien insertas en la sociedad. Bien insertadas, y con eso, basta y sobra. Porque – agregaba la escritora – quizás cuantos errores traspasaremos a nuestros niños, que los llevarán también a con-vivir con ellos,  y hacerlos, de pasada, mejores personas.

Y si lo pienso creo que hoy, a 41 años, no hay reproches. Podría decirles quizás  por qué no me obligaron a saber inglés o por qué mi hermana no pudo ser psicóloga. Preguntarles por qué fue que nos perdimos tanto paseo y fiesta de curso. Sin embargo, más allá de todo eso, en la contra parte tenemos que no sólo somos mujeres de bien (mi hermana y yo), sino que estamos llenas de amor, somos fuertes, leales, acogedoras, madres ante todo, esposas fieles, honestas, generosas, alegres, trabajadoras, madrugadoras, abnegadas.   Tal vez un poco inseguras, pero somos risueñas y cálidas.

LO QUE HEREDAMOS

Hace bien hacer la lista de cosas positivas, la merecemos. Y finalmente es eso lo que le entregamos a nuestros propios hijos. Porque los queremos bilingües y exitosos, pero no menos mejores hombres y mujeres.  En definitiva, son ellos -nuestros hijos- parte de lo mismo que ustedes han formado y han construido en 41 años.  Porque no sólo construyeron esas 2 casas preciosas en las que crecimos felices y cómodas.  Construyeron una lista de recuerdos que guardamos como tesoros en el baúl. Las vacaciones, los terremotos ochenteros, los domingos empijamados en Cauquenes, la bendita manda a Sor Teresita, las arrancadas a la nieve, Mendoza en una “patona” con las 2 abuelitas, las casas arrendadas en Costa Azul y esas “mansiones” en Papudo, los almuerzos de domingo con la casa llena, las empanadas del 18, los veranos en Chada, y podría seguir, pero quiero dejar recuerdos para todos los años que tenemos que seguir celebrando.todoeduca (2)

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