¿DORMIR CON O SIN LÁGRIMAS?

DORMIR CON PAPÁEs usual escuchar en la voz de los padres que su hijo pequeño quiere dormir con ellos: “se pasa a nuestra cama tipo 04.00 am”, “No hay caso que duerma solo”, entre otras. Y es que un niño que desea dormir con sus padres sólo reacciona a su impulso natural de querer descansar en un lugar que siente seguro. Con mamá a un lado y por el  otro el papá, ambos la mayor fuente de protección y amor para un pequeño. Teniendo claro ese escenario, dejemos de manifiesto que el dormir es una necesidad vital para el ser humano, independientemente de la edad que tenga, por lo que el “dormir bien” se relaciona directamente con una mejor salud y a su vez un mejor desarrollo de la persona en todos los aspectos. Hay variadas discusiones al respecto y textos como el “Duérmete Niño”, del Dr. Estivill Eduard o “Dormir sin Lágrimas” de la Dra. Rosa Jové, que dan “soluciones” o “consejos” para establecer el hábito del dormir en los niños. Sin embargo, más allá del método que utilicemos, considerando que todos los padres, hijos y familias son diferentes, es fundamental tener en cuenta que cualquier momento (si el hábito no existe) es bueno para empezar a formarlo.

GUAGUA DURMIENDONos “enseñaron” a “enseñar” a nuestros niños a dormir solos desde muy pequeños (algunos dicen que a los 6 meses hay que sacarlo de la pieza de los padres sino “no lo sacas más”). Aprendimos a enseñar así a nuestros niños porque hicieron lo mismo con nosotros, pocos pueden recordar la manera en la que se sentían cuando debían dormir solos en su pieza, cuando en verdad querían estar con sus padres. Por suerte yo sí me acuerdo: dolor de estómago, náuseas y una sensación de soledad que me hacía sentir un frío profundo”, nos confiesa la Psicóloga Infanto-Juvenil de la Universidad Andrés Bello, Varinia Signorelli. Quien nos explica técnicamente lo que sucede cuando un niño es “obligado” a dormir lejos de sus padres: “Se ha observado que los bebés que duermen separados de sus padres tienen interrupciones en sus ciclos del sueño, algo importante en el desarrollo general de los órganos del recién nacido y de sus conexiones sinápticas. Esto sucede porque cualquier separación de un niño con su madre (con mayor razón un recién nacido con su madre) incrementa el nivel de una hormona llamada Cortisol (también llamada hormona del estrés) esto, a su vez genera que el resultado sea que nuestros niños tiendan a crecer desconfiados, con sus sistemas de alerta demasiado activados. En otras palabras vivir a la defensiva”.

IMG_3786La especialista expone que esto se debe a que “al desencadenarse una situación peligrosa, la amígdala envía una señal al hipotálamo, que es una glándula endocrina y que comenzará a secretar cortisol para preparar al cuerpo para la lucha o para una eventual huida”. Esta es la explicación científica para el nivel de angustia y llanto que podemos observar en nuestros niños cuando se despiertan sin sus padres por la noche: “es como si estuvieran luchando o queriendo huir de algo…”, aclara. “…Y claro que tratan de huir, de huir de esa sensación de no ser sostenidos, de estar solos y no saber cómo sobreponerse a esa sensación, ya que carecen de herramientas emocionales. Herramientas emocionales, como el aprender a calmarse sin ayuda, un aprendizaje que se consolida posteriormente y , siempre y cuando, se haya tenido la experiencia de ser calmado por los padres, si eso no sucede, es probable que seamos adultos con dificultades para lograrlo o incluso padecer de sintomatología que podría tener que ver con esta primera experiencia (dificultades gástricas, ansiedad, depresión, fobias, obsesiones, aislamiento emocional, problemas de comportamiento, dificultades de autocontrol, etc.)”, explica la Psicóloga.

Establecer entonces los hábitos del sueño es de gran importancia – independientemente de la edad como mencionamos anteriormente- sin embargo el dónde descansan los niños (en su cama solos o con los padres) es una gran interrogante. Crecemos escuchando que no duerman con los papás porque “se apestan” o que no IMG_3789crecen, que son niños más inseguros y dependientes. Sin embargo, estudios científicos revelan que un niño separado de su madre – por ejemplo- experimenta una actividad cerebral parecida al de un niño con dolor físico. Por lo tanto, es importante que ayudemos a los niños a controlar sus emociones intensas, de esta forma el cerebro de nuestro hijo hará nuevas conexiones basadas en momentos de satisfacciones de las necesidades de contención y manipulación, siendo capaces a futuro, de controlar sus propias emociones y gestionar el estrés que tendrán a diario. “Para aquellos padres que tienen gran preocupación relacionada a la autonomía y seguridad de los pequeños, es importante que sepan que los niños crecen y pasan el período de necesitarlos constantemente de manera natural y como un ciclo evolutivo normal. Por lo que sin duda ellos irán alejándose poco a poco, a medida que van sintiéndose preparados. Los niños buscaran e incluso exigirán su espacio cuando lo necesiten”, advierte Signorelli.

A continuación les entregamos algunas recomendaciones a considerar para que su hijo tenga un “buen domir” y de esta forma se establezca una rutina diaria en forma normal.

  • El horario del sueño debe ser un factor a respetar, esto según el ritmo de los niños y no el de los padres. Entre las 20:30 y las 21 horas es un horario conveniente para ir a la cama.
  • Las horas de sueño deben ser las necesarias para su crecimiento y desarrollo, se recomienda entonces 11 horas el lactante, 9 los escolares y 8 mínimo los adolescentes.
  • Para que un niño concilie el sueño debe desconectarse de los estímulos. Debe entenderse el sueño como una necesidad biológica por lo que no lo podemos forzar, sin embargo, preparar un ambiente adecuado para que el niño se tranquilice y le dé sueño.  Esto independientemente de si se hace dormir o se deja que se duerma solo. Insistimos en que cada niño es diferente y por ende también lo son sus necesidades.
  • Es frecuente que a la hora de dormir, justo minutos antes de cerrar los ojos tu hijo te pide agua, le da calor o dice que tiene frío, entre otras estrategias para retrasar “el tuto”, sin embargo, es importante que sepas que este tipo de maniobras deben ser manejadas por los padres en forma clara, manteniendo la calma, y complaciéndola en caso de que realmente fueran necesarias o corrigiéndolas y conversándole dulcemente al niño, si no lo fueran.
  • Es muy importante que la tele o el computador se apaguen una hora antes de dormir.
  • La cama es solamente para dormir, no es para comer ni jugar en ella.
  • Se recomienda que las comidas y líquidos  sean proporcionados por lo menos 40 minutos antes de dormir, para evitar Enuresis nocturna o pesadez en el estómago.
  • Y por supuesto es fundamental generar rutinas: lavarse los dientes, las manos, ponerse el pijama, contar un cuento y apagar la luz.

*Fuente: “El cerebro del bebé” Punset. 

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