VOLVER A SER PRINCESA

princesa 1Es verdaderamente  sorprendente como un hijo puede  devolver la magia a nuestra vida. Con tan solo 2 añitos mi pequeña Bianca me ha enseñado a disfrutar de vuelta; a sonreír con las cosas más tontas; a ver que a mi alrededor hay bellas flores, animales grandes y pequeños, gordos y flacos; hay personas diversas, buenas y malas; me ha hecho redescubrir  los colores y contemplar cada arcoíris y paisaje;  con ella me he entretenido dibujando en un vidrio empañado; me he tirado nuevamente al piso para jugar como lo hacía de niña; me he pintado como indio y he soñado con ser princesa, con castillos, carruajes y príncipes incluidos… gracias a mi pequeña me he descubierto  como persona, como mamá y como mujer.

Por todo lo anterior no puedo hacer más que agradecer. Agradecerle a esta personita que llegó a mi vida hace poco más de 2 años y que le cambió el sentido a mi existencia, siempre para bien. Es cierto… un hijo nos cambia la vida en 360 grados, nos revuelve los esquemas y nos cambia los horarios… Un hijo nos revoluciona la vida y, como escuché por ahí, la hace “caóticamente perfecta”, una sabia descripción.

pame y biancaLa casa ya no es la de antes, ahora casi siempre está desordenada y llena de juguetes revueltos por todos lados. Las paredes ya no son blancas, porque alguien le quiso poner color a su manera; mi cama ya no es solo para dos, dormimos tres y no tan cómodos como antes; y mis salidas a comprar ya no se centran en mí, sino en ella, buscándole el vestido más bello, la polera perfecta o un nuevo juguete con el cual entretenerse.

Mi vida ya no es la misma y lo agradezco. Porque desde que ella llegó a mi vida puedo decir que volví a sonreír, volví a ser niña, volví a creer en la vida y volví a ser princesa… volví a ser  feliz.

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